La CET considera que el protocolo para alertar a la población en caso de accidente químico es “un fracaso” y pide cambios urgentes

Protección Civil de la Generalitat llevó a cabo este pasado lunes un ejercicio de prueba de las sirenas de la red de alarmas adscritas al Plan de Emergencia Exterior del Sector Químico de Catalunya (Plaseqcat) que alertan a la población en caso de riesgo químico. Una vez que empezó el ejercicio fueron muchos los ciudadanos que se dirigieron a la Coordinadora d’Entitats de Tarragona (CET) preguntando qué estaba pasando y si existía alguna información al respecto. En las redes sociales, muchos otros tarraconenses mostraron su preocupación. Y por si quedaba alguna duda, más de 300 personas llamaron al teléfono de emergencias 112 asustadas por el sonido de las sirenas, mientras que más de veinte se pusieron en contacto con la Guàrdia Urbana de Tarragona.

A la CET no le sorprenden estos datos, ya que siempre que se celebra una prueba de sirenas los problemas son similares. Pese a que hace muchos años que se llevan a cabo, las carencias de comunicación respecto a la ciudadanía no se han solucionado. Por todo ello, la Coordinadora d’Entitats considera que el protocolo para alertar a la población en caso de accidente químico es un fracaso y, por lo tanto, la Generalitat debería hacer cambios urgentes. Según el presidente de la CET, Ángel Juárez, “ya hace mucho tiempo que nos hacemos la misma pregunta: ¿qué pasaría si en vez de ser un simulacro el accidente fuese real? Es obvio que sería un desastre ya que la gente no sabría cómo actuar. Por eso insistimos en la necesidad de hacer cambios. Hasta que no se creen los mecanismos necesarios para integrar a las entidades sociales en el protocolo, éste no funcionará. ¿Por qué no lo hacen cuando el problema es tan evidente?”.

La CET no entiende que la Generalitat no le comunique de manera oficial que se realizará la prueba de sirenas cuando mediante sus noventa entidades podría ser útil para comunicar a los ciudadanos la realización del ejercicio. Y finalmente tampoco entiende, en palabras de Ángel Juárez, “por qué no nos hacen caso y reparten por todas las casas de los municipios que conviven con las químicas información que se pueda colgar en el frigorífico explicando qué significan las sirenas y cómo se debe actuar cuando suenen. Nosotros hace muchos años que lo pedimos. Sería una herramienta sencilla, económica y comprensible para todo el mundo. No entiendo por qué no nos hacen caso y lo llevan a cabo”.

 

 

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